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27 ene. 2011

No se sabe lo que se tiene hasta que se pierde.


Solo por el simple hecho de que lo despreciamos, pateamos o incluso escupimos, se fue arrastrándose alejándose de ti porque no eres bueno para él o ella. Cuando ya vas viendo de qué va el royo, de que se largó, de que no volverá jamás es cuando de verdad lo echas de menos. Lo quieres de nuevo al lado peor no como un adorno para lucir, si no como se merece ser tratado... lo triste de ellos, es que te distes no te distes cuenta de ello cuando debías y se quedó en lo que fue y no en lo que pudo haber sido

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